
Guaraní sumó su octavo partido sin victorias y cayó ayer en Salta ante Juventud Antoniana. Así, se quedó con once puntos y ocupa la parte baja de la Zona Norte del torneo Argentino A
Sea cual sea el motivo, las variantes y las excusas, lo que sigue pasando empieza a ser crónico, más que preocupante. La nueva derrota de Guaraní y su octavo partido sin victoria fueron el panorama con el cual se abrió la segunda ronda de la Zona Norte del Argentino A.
Ayer, en Salta, Juventud Antoniana no mostró superioridad, pero un gol dejó sin nada al conjunto misionero, otra vez.
La realidad, más allá de cómo se dio el partido, es que el conjunto de Daniel Teglia sigue en la zona baja del certamen y que de visitante no conoce más que el empate.
Las cosas en Salta mostraron el escenario de la primera rueda. Un Guaraní con ganas, concentrado en defensa y buscando crear del medio para adelante. Pero allí todo falló. Ni Barinaga, tampoco Giusti y menos Roldán y Pereyra pudieron generar serio peligro para el arco de Ángel Pedroso.
Lo mejor del local, quizás se presentó en la parte inicial, porque mostró más orden, aunque falló en la puntada final frente a un rival que se vio superado por un trabajo acertado de los hombres antonianos.
En la primera parte del partido, el equipo local contó con dos situaciones claras para marcar; una con un cabezazo que pasó cerca del arco defendido por Federico Cosentino y en la otra posibilidad que tuvo para convertir, el remate de Enrique Triverio que se fue apenas desviado.
En ese lapso del juego también el once antoniano exageró el traslado de la pelota y en ocasiones no supo como resolver el esquema defensivo que armó el conjunto visitante para mantener lejos la pelota de su arco.
Misma tónica en el complemento
En el complemento el juego mejoró por parte del local. El equipo de Delfino salió más ordenado y eso sintió el once de Teglia.
Leonardo Silveira, que había reemplazado a Germán Noce, armó una jugada por izquierda, en el área rival y en la línea final tocó el balón para que Enrique Triverio convierta el gol cuando transcurrían 22 minutos de la última etapa.
A partir de allí, Juventud fue otro equipo, porque en vez de serenarse y controlar la pelota, le dejó venir a Guaraní.
La Franja fue bien, siguió manejando el balón en el mediocampo, pero sin generar real peligro. Los ánimos se fueron caldeando y Cristian Barinaga terminó viendo la roja por doble amarilla.
Sobre el final, Pedroso le tapó un gol cantado a Pablo Ostrowski y el juez santiagueño Francisco Acosta terminó las acciones con alegría local.